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Cuento en español: rescatando siete relatos imperdibles

Ya les comenté que estoy otra vez investigando el relato corto. Es un género que me conecta con lo más inmediato. Con eso que nos sucede que puede ser insignificante pero enorme en nuestra cabeza. Volver al cuento me sirve además como entrenamiento para escribir y me da la oportunidad de preparar un nuevo volumen de cuentos para final de año.
Creo que hay muchas historias que no merecen la extensión de una novela.
Además, en este caso, he querido circunscribirme al relato hispanoamericano. La elección es completamente subjetiva. He leído tan poco que necesitaba ponerme al día.
Siempre estoy con un americano, un italiano, un noruego. Tenía ganas de reconectar con mi lengua y con sus territorios y la verdad es que es tan vasta la cuestión que a lo mejor debí circunscribirme a un país. Sin embargo, he disfrutado muchísimo.
He viajado por Argentina, Costa Rica, Colombia, España, Uruguay y me doy cuenta de que somos tan distintos que me cuesta ver qué tenemos en común además del idioma. No soy una estudiosa de la literatura. Tampoco soy una intelectual pero sí veo algunos rasgos significativos al menos en lo poco que he leído: cuando más al norte vamos, más costumbrismo, menos psicología y menos personajes introspectivos.
Me parece que a veces argentinos y uruguayos son un plomazo (me incluyo obviamente). Hacen un uso hermoso del lenguaje pero están demasiado tiempo mirándose el ombligo. Obviamente esto es una exageración y seguro que me equivoco. Horacio Quiroga me recuerda mucho a algunos relatos de Costa Rica que he leído en donde la naturaleza y lo costumbrista prevalece. No se puede generalizar y al final todo depende de la sensibilidad de cada lector.
Algunos de los que pasaron por mis manos.

En cualquier caso, explorar este género es divertido y me doy cuenta de que la lectura crítica me hace descubrir formas narrativas que, sin duda, se me quedan en la cabeza. Me influyen. Me cambian. Fue así que hice varios descubrimientos interesantes.
La elección es aleatoria y no es una lista definitiva. Se basa en la búsqueda que hice en mi biblioteca y en la de mi pueblo. Seleccioné un poco por disponibilidad y por elección.
 Está bueno a veces darle una oportunidad a libros que de otra forma nunca te comprarías. A menudo descansan en una estantería a la espera de que alguien los rescate del olvido.  
Algunos de estos libros los he reseñado en Goodreads como el gran descubrimiento de las escritoras costarricenses o la maravilla de García Márquez. Hoy rescato estos  siete.
Los aplaudo. Los elevo. Les doy toda mi admiración.  Allá vamos.

1.       Una historia corriente de Anacristina Rossi[1]: el título remite a una situación que pasan muchas mujeres y hombres: la insatisfacción sexual dentro del matrimonio. De manera magistral, la autora nos adentra en esta historia maravillosamente contada, descarnada. Sin concesiones al costumbrismo que vemos en otras escritoras costarricenses, en esta historia contada en primera persona entramos de lleno en una trama casi psicológica . No podemos dejar de leer hasta el final.
2.       Balka de Berta María Feo[2]: otra historia de mujeres contada por mujeres. En este caso, un relato desgarrador de una madre empujada por la necesidad extrema a decisiones extremas. No es lectura ligera pero llega al corazón y conmueve.
3.       Escrito en Überlingen de Mario Benedetti[3]: este relato contado en primera persona me impactó por el contenido. Destaca la voz narrativa tan descarnada y real. En este caso,  entramos en la personalidad de un verdugo de la dictadura. Imperdible. Cuando los malos hablan en primera persona no podemos más que callarnos y escuchar.   
4.       Solo vine a hablar por teléfono de Gabriel García Márquez[4]: esta historia me pareció atrapante y rocambolesca. Una mujer que termina internada en un psiquiátrico por error. Todas las historias de García Márquez tienen ese punto absurdo sin dejar de resultar verosímil. Además, la riqueza de sus palabras hace el resto.
5.       El rastro de tu sangre en la nieve de Gabriel García Márquez[5]: este cuento me pareció una metáfora hermosa de lo efímero del amor. Al menos, esa es mi interpretación. Los personajes te los crees aunque parezcan de otro mundo.
6.       El tren de Santiago Devebi[6]: a partir de un viaje en tren del protagonista, se desvelan escenas de su vida. Una metáfora hermosa de la vida y la muerte.
7.       Halitosis, de Quim Monzó[7]: este relato me inquietó. Tiene un punto de cuento de hadas. No hay contexto, solo unos hechos narrados que atrapan desde el principio. Juegan con el miedo y con lo perverso de algo tan simple y cotidiano como puede ser la halitosis.

Los siete cuentos son historias muy disímiles pero hay algo que le garantizo al lector: todas son atrapantes.
Y después de este acto de altruismo extremo, vuelvo a mis cavernas.
El calor aprieta y hoy tengo ganas de un agua tónica con limón y un ventilador.
Que tenga un lindo verano o invierno.  





[1] Muñoz O, Willy. Narradoras costarricenses: antología de cuentos. EUNED. 2006
[2] Muñoz O, Willy. Narradoras costarricenses: antología de cuentos. EUNED. 2006
[3] Benedetti, Mario. Cuentos completos. Alfaguara. 1994
[4] García Márquez, Mario. 12 cuentos peregrinos. Mondadori. 1992
[5] García Márquez, Mario. 12 cuentos peregrinos. Mondadori. 1992
[6] Borges, Jorge Luis y Bioy Casares, Adolfo. Cuentos breves y extraordinarios. Losada. 2004
[7] Monzó, Quim. 86 cuentos. Anagrama. 1999

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